Consejos para dirigir una redacción
Desde la división de Liderazgo y Gestión de Poynter, Jill Geisler lleva una década enseñando a directivos de medios de todo el mundo a hacer bien su trabajo. Como regalo de aniversario ha elaborado una guía para "evitar algunos de los errores más comunes en la gestión de una redacción", aquellos que pueden arruinar el trabajo de "jefes bien intencionados". Son los Cinco mitos de los directivos:
1- Ahora que tienes el cargo de "director" la gente hará lo que tú quieres. Requiere de algo más que un cargo lograr que las cosas se hagan. Siempre puedes decirle a tus empleados que "hagan lo que yo digo porque para eso soy el jefe", pero ese debe ser el último recurso. Tu cargo te confiere lo que los científicos sociales John French y Bertram Raven llaman "poder legítimo", que es la autoridad del puesto. Pero si sólo cuentas con eso eres "todo insignia y poco sheriff". Tienes que conocer y emplear todas las formas de poder: pericia (lo que sabes), recompensa (cómo agradeces), coacción (cómo sancionas), referencia (cómo animas), información (qué conocimiento compartes) y legitimidad (cómo te ubicas en la jerarquía). Las personas que trabajan para tí no son ni ovejas ni sirvientes, y responden mejor cuando respetan a su líder.
2- Los directivos deben mantener la distancia con respecto a sus empleados. Creo firmemente que el liderazgo es una cuestión personal. Eso significa ver al personal como seres humanos y saber sobre ellos algo más aparte de cuánto producen. Eso no quiere decir que debes ser el mejor amigo de todos. Muchos directivos nuevos me consultan sobre cómo dirigir a antiguos compañeros. ¿Puede un jefe ser también un amigo? No es imposible, pero sí muy difícil. La amistad implica una lealtad fundamental y un jefe tiene obligaciones para con todo el equipo. Pero sí se puede ser amistoso, preocupándose por la salud y el bienestar del personal.
3. Los jefes deben ser los primeros que llegan a la redacción y los últimos que la abandonan. Sí, tú quieres que te vean como un trabajador aplicado. Sí, quieres hacerle saber a tus empleados que no les pides nada que tú no estés dispuesto a hacer. Sí, tienes muchísimo trabajo. Pero los directivos que creen que ellos deben ser los que abren y cierran el chiringuito cada día causan más daño del que imaginan. Están estresando a su staff, que al verlos actuar así piensan que el mensaje es "trabaja como yo o no lo conseguirás". Y esos jefes también se están estresando a sí mismos y a sus familias. Mi consejo es: sé estratégico en la organización de tu agenda de trabajo. Cuando los plazos están próximos o el proyecto es crucial, aumenta tu presencia. Házle saber a la gente por qué estás ahí. Pero estáte atento a transmitir que se debe trabajar en el horario habitual durante los días regulares, ya que la armonía entre vida privada y trabajo es importante.
4. Los directivos deben contratar buenos profesionales y dejarlos hacer. Esto suena fenomenal en la superficie, ¿no es así? Y los jefes que lo dicen probablemente son muy humildes. No están contando que hacen mucho más que eso. Después de contratar a personas talentosas se ocupan de remover los obstáculos que puede haber en su camino. Les ofrecen apoyo y capacitación, cambian lo necesario del sistema para que puedan avanzar, interceden a favor de sus ideas y negocian para conseguir recursos. En realidad, "dejarlos hacer" implica mucho trabajo duro.
5. El jefe debe ser la persona más inteligente del equipo. Has sido ascendido a este cargo porque fuiste exitoso en algo. Has aportado conocimientos y eso es fantástico. Pero los directivos que piensan que deben tener las mejores ideas y experiencias son contraproducentes. Un buen director de orquesta no toca todos y cada uno de los instrumentos, pero sabe cómo conseguir la mejor actuación de cada músico. La creencia de que hay que ser el más listo del grupo puede provocar tensión y frustración porque nadie podrá nunca igualarte. En mis cursos digo que la labor del jefe es ayudar a su gente a compartir su sabiduría y contribuir a ella.




Holas:
Llevo seis años a cargo de un equipo de nueve redactores. En este tiempo he comprobado que la amistad es muy peligrosa cuando hay que impartir órdenes. He perdido la amistad de una redactora que pretendía usar la relación amical para llegar tarde o no cumplir sus obligaciones. Por eso, coincido con Jill Geisler en este punto y en muchos otros. La experiencia también me enseñó a no estar todo el tiempo en la redacción, pero todavía debo corregir mucho.
Felicitaciones por el blog. Está muy bueno.
Saludos del Perú.
Publicado por: Esther Vargas | miércoles 27 de agosto de 2008 at 19:53