La redacción como aula
JEFF JARVIS/Buzzmachine
En este post Jarvis aplaude la decisión del diario Oakland Press de abrir una escuela de periodismo ciudadano. Asegura que esta idea de una redacción abierta a la comunidad servirá de cimiento para un nuevo modelo de negocio para las noticias, en un momento en el que los periódicos ya no pueden asumir ni hacer todo. También contribuirá, asegura, a mejorar la relación de confianza entre periodistas y ciudadanos.
Bravo para el Oakland Press, que acaba de anunciar que va a abrir un aula de periodismo ciudadano. Bautizada, con admirable soberbia, como The Oakland Press Institute for Citizen Journalism, nace bajo la creencia de que “hay formas para que los ciudadanos puedan ayudar a contar las historias mejor, más rápido y de forma más completa”.
Esa es la razón por la que vamos a ofrecer a cualquiera que está interesado (desde estudiantes de instituto a pensionistas) formación en redacción periodística, en realización de vídeos y nociones para la redacción de noticias generales y deportivas, así como en fotografía. Quienes completen la formación podrán ver sus trabajos publicados en nuestras ediciones online o impresa. La experiencia será especialmente provechosa para los estudiantes de instituto y los universitarios que se plantean carreras en el campo de la comunicación. Asimismo, los participantes podrán convertirse en miembros de nuestro equipo estable de colaboradores freelance.
Precioso. La mejor parte es que la formación la impartirá personal del periódico. Ya sé que algunos bloggers dirán: “No necesitamos que nos enseñéis, gente de la prensa; necesitáis que os enseñemos nosotros”. Esto último es cierto: todo el mundo en esta aula puede aprender. Pero mientras la formación se imparta en virtud de la generosidad (“esto es lo que sabemos y cómo manejamos nuestro oficio, y no vamos a guardarlo más en secreto, como si fuese un sacerdocio, sino que lo vamos a compartir abiertamente”), entonces todo el mundo saldrá ganando. El público puede aprender los trucos del oficio. Los periodistas pueden construir una nueva relación de confianza mutua con el público. La empresa informativa expandirá el periodismo por la comunidad, tal y como el argumenta elocuentemente el Oakland Press en su anuncio, un verdadero libro blanco sobre las virtudes del periodismo ciudadano.
Empecé a plantear la idea de la redacción como aula en 2005, y dije que esta transformación significaría mucho más que el hecho de aportar noticias. Cambiaría la propia naturaleza del periódico.
De nuevo, Hugh McLeod lo ha dicho mejor que yo: necesitamos pensar “como un lugar en el mapa en donde gente maravillosa se junta para hacer cosas maravillosas”. ¿Cómo podemos ayudar a la gente a reunirse y compartir lo que sabe y lo que necesita saber? ¿Cómo podemos transformar los periódicos en lugares-de-noticias?
La formación y las relaciones van mucho más allá del aula, por supuesto. Un gran editor educa todos los días. Un gran periodista aprende todos los días. Los educadores aprenden de los estudiantes; así que los periodistas aprenderán sin ninguna duda a hacer mejores vídeos con Flip o a poner tags en Flickr. Y la redacción necesariamente derribará sus muros y se abrirá a la comunidad, se convertirá en parte de la comunidad. Lo digo de manera figurada y literal: la redacción como cafetería, distribuida por toda la ciudad.
Esta nueva relación, en mi opinión, será el cimiento de un nuevo modelo de negocio para las noticias. Puesto que los periódicos ya no pueden permitirse el gasto y el riesgo de poseerlo y hacerlo todo, si se construye esta nueva relación de confianza con el público se tendrá que buscar la forma de ayudar a estos socios a crear valor y negocios conjuntos. Esto es, espero, la primera capa que se siembra de la red.
También creo que las escuelas de periodismo deben ofrecer su ayuda y deben asumir que tienen un papel y una responsabilidad en la formación no sólo de profesionales, sino de cualquier persona. He solicitado subvenciones para iniciar un programa de ayuda a las redacciones (culturas cerradas hasta ahora) a aprender a enseñar y a dotar de currículo. Mi argumento es que los programas que enseñan a los ciudadanos de manera segregada no crecen y tampoco modifican la relación entre los periodistas y el público. Entre las cosas que se podrían enseñar: el derecho a acceder a documentos públicos, reuniones e información oficial; cómo investigar y verificar información; ética periodística (¡un debate!), correcciones (¡otro debate!); cómo grabar actos públicos como podcasts; cómo sacar mejores fotos y vídeos; cómo vender anuncios para financiar blogs y el trabajo periodístico… Un extracto de mi petición de subvención:
El objetivo es tanto mejorar la calidad del periodismo ciudadano como establecer una relación nueva, de colaboración, de respeto entre profesionales y aficionados, abriendo las redacciones y su cultura y expandiendo el alcance del periodismo a la comunidad. A través del programa, estas organizaciones informativas (y otras que observarán sus avances) aprenderán y demostrarán el negocio que conlleva aprovechar los esfuerzos de los ciudadanos y sus conocimientos. El proyecto conduciría a nuevos trabajos en el periodismo en red…”
Desearía poder asistir a la clase inaugural del Oakland Press Institute for Citizen Journalism (¿Lo va a emitir como webcast, profesor?)
(Traducido por Snap Comunicación)




¿Bravo? Últimamente parece que los periodistas dejamos de ser ciudadanos al salir de la facultad. Sin embargo, un ciudadano puede ejercer con una semana de adoctrinamiento lo mismo que nosotros con cuatro o cinco años. Es divertido ver como les hemos puesto en bandeja a los medios empresariales una reducción de gastos en personal con esto de que todo el mundo puede ser periodista, que es mentira, mientras hacen recortes bestiales de profesionales.
El que dice que los periodistas tienen mucho que aprender de los bloggers es que nunca ha ejercido, de verdad, como ninguna de las dos cosas.
Publicado por: kike | miércoles 24 de diciembre de 2008 at 12:54